¿Quién entra en una consulta de psicología?

Cuestiones prácticas

Si has echado un vistazo a nuestra web, verás que esta misma pregunta la respondemos dentro de los servicios de terapia familiar:  entra quien quiera acudir a consulta.

Lo pusimos así de explícito porque era la pregunta más frecuente que nos hacían las familias “y yo puedo entrar?” O “¿tiene que venir el padre?” O “tenemos un problema pero ella se niega a ir a un psicólogo”.

Así que la consigna es que, en la primera entrevista, acude quien quiere entrar. Y se lleva hasta el final. Si la paciente quiere llevar a una amiga y ésta quiere entrar, que lo haga. Nos puede resultar de ayuda para la primera entrevista. Ahora bien, una vez dicho esto, hay algunos casos que requieren instrucciones especiales:

  • Padres de niños menores de 11 años.
  • Padres de hijos adolescentes.
  • Padres de hijos mayores de edad.
  • Parejas.
Padres de niños menores de 11 años.

Cuando unos padres llaman preocupados por su hijo, siempre preguntamos la edad del menor y si es menor de 10/11 años tenemos la norma de convocar primero a los padres, o a uno de los dos al menos para hablar con tranquilidad del problema de su hijo.

Esto lo hacemos por tres motivos:

  • Muchas veces son niños que ya han pasado por muchos dispositivos y queremos darles un descanso.
  • No queremos que los niños escuchen una vez más a sus padres criticándoles, aunque sea con buena intención.
  • A veces el problema se puede resolver trabajando sólo con los padres y este mensaje es más fácil de explicar si acuden ellos solos desde el principio. De hecho, muchos se sienten aliviados cuando les ofrecemos esta posibilidad porque no quieren que su hijo vaya al psicólogo.

Así que de primeras, convocamos sólo a los padres y en función de lo que nos cuenten, sugerimos que traigan a su hijo o no.

Padres de hijos adolescentes

Cuando nos llama un padre o una madre de un hijo adolescente, siempre hacemos las siguientes preguntas: ¿él (o ella) sabe que estás llamando? ¿quiere venir?.

Si los padres nos responden que su hijo no sabe nada, o que lo sabe pero no quiere venir entonces le damos las siguientes opciones:

1. Que acudan ellos solamente. Al fin y al cabo, como en el caso anterior, podemos trabajar con ellos sin ver al chaval, sobre todo si se trata de un conflicto familiar.

2. Que se lo digan a su hijo y que lo inviten a venir. Recalcamos muy bien la palabra invitar y especificamos que el hijo no está obligado a acudir si no quiere. Es más si quiere, puede venir a escuchar solamente y no tiene por qué hablar. Se lo decimos así a los padres para que no traigan a sus hijos a la fuerza y bajo la amenaza de “tienes que contarlo todo.”  De esta manera les quitamos la responsabilidad a los padres sobre la conducta de su hijo y se la ponemos toda a él. Si el niño quiere venir, bien y si no, también. Esta invitación la mantenemos siempre a lo largo de todo el tratamiento y raro es el niño al que no le pique la curiosidad y venga al menos una vez.

En el caso de que quiera acudir, les decimos que vengan todos los que quieran venir.

Padres con hijos mayores de edad

Si llama una madre o un padre por su hijo mayor de edad, solemos preguntar por qué no llama él personalmente. A veces es porque el hijo no quiere acudir, o porque le da vergüenza llamar o simplemente por costumbre: siempre son los padres los que hacen estas cosas por él.

Saber esto nos da una pista de por dónde deberíamos tirar, por eso lo preguntamos.

Si nos dice que no llama él porque no quiere venir, le ofrecemos la posibilidad de una entrevista con los padres a solas y repetimos el discurso de que no queremos obligar a nadie a acudir a nuestra consulta.

En los otros casos, ponemos una cita y decimos que puede acudir quien quiera.

Parejas

Una terapia de pareja se caracteriza porque el psicólogo debe mantenerse lo más neutral posible.

Por eso, cuando una persona llama para una terapia de pareja siempre decimos que tienen que acudir los dos a la primera entrevista. Para ello decimos lo siguiente: Para una primera entrevista, preferimos veros a los dos a la vez, así podemos establecer las reglas de la terapia y evitar que haya malos entendidos. Más adelante, si lo vemos oportuno y si ambos estáis de acuerdo, podemos veros a cada uno de manera individual.

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