Las 3 discusiones más habituales entre las parejas

Psicoterapia

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Todas las parejas discuten. Todas. En algún momento de la relación aparecen diferencias. Esto es así debido a la propia naturaleza humana.

Las diferencias en sí no son malas, pero pueden acarrear problemas si no se saben resolver con eficacia. De esta manera, una pequeña disputa puede llegar a convertirse en un infierno cuando los miembros de la pareja se acusan mutuamente de no querer cambiar. Están tan enfadados que no piensan en que pueden hacer un equipo para encontrar una solución.

A menudo acuden a consulta parejas desconcertadas porque “discuten por tonterías”. Por separado, cada parte se considera una persona sin problemas de relación significativos en su entorno. Sin embargo, cuando se juntan, saltan chispas. Cualquier acto es considerado una agresión y es motivo para una gran pelea.

¿Qué les pasa? ¿De verdad es tan importante quién saca la basura? ¿Se vuelven locas? No, en absoluto. Lo que ocurre es que cuando las personas discuten por tonterías (y además son conscientes de que son tonterías pero no son capaces de evitarlo) en realidad están discutiendo por otro asunto que tiene más importancia.

Parte del objetivo de una terapia de pareja es conseguir sacar a la luz ese asunto y ponerlo sobre la mesa. De esta manera, pasamos de hablar de “tonterías” a ver de qué están discutiendo realmente.

Estos asuntos son muy variados, pero a lo largo de los años, hemos visto que hay ciertos temas que se repiten con más frecuencia entre las parejas.

Asunto 1: El amor

Este asunto podría resumirse en la frase “Tú no me quieres como yo te quiero a ti.” o “ya no me quieres como antes.” En este caso, se percibe una desigualdad entre el amor que profesa uno frente al otro.

Cuando aparece esta sensación en uno de los miembros de la pareja, ésta puede empezar a hacer movimientos de aproximación hacia el otro. Si la otra parte percibe dichos movimientos como presión o ataques, lo más probable es que reaccione alejándose más. El resultado: que ahora hay más desigualdad percibida que antes de intentar resolver el problema.

Asunto 2: La responsabilidad

También conocido como “¿quién se encarga de la casa?”. Cuando una pareja comienza a convivir es frecuente que aparezcan disputas sobre quién baja la basura, quién hace la compra, etc. Estas discusiones se consideran sanas y habituales y son debidas a un período de ajuste
entre dos personas que viven juntas.

Sin embargo, si estas discusiones no se resuelven de manera productiva, acabará ocurriendo que uno de los miembros de la pareja asuma más carga de trabajo de la que cree que le corresponde. Ojo, no digo que haya que hacer todo al 50% sino que el trabajo debe repartirse de una manera que se considere justa para ambos.

Con este asunto, hay que tener una cuestión muy en cuenta. Las tareas de la casa se componen a su vez de dos subtareas: la planificación y la ejecución.
Ejemplos:

  • Una cosa es ir a hacer la compra (ejecución) y otra el pensar qué hay que comprar (planificación).
  • Una cosa es limpiar el baño (ejecución) y otra es decidir cuándo hacerlo (planificación).
  • Una cosa es llevar al niño al dentista (ejecución) y otra es pedir la cita y estar pendiente de cuándo llevarle (planificación).

La parte de planificación suele ser invisible y en cambio es la que carga más cuando el peso recae en una sola persona.

Asunto 3: La distancia

¿Cuál es el tiempo ideal que debería compartir una pareja? ¿Deberían tener vidas independientes o hacer todo siempre juntos?

En principio, no existe una respuesta correcta a estas preguntas ya que cada uno tiene su propia noción de pareja ideal. Los problemas en este caso son cuando uno de los miembros está en más en el polo de compartir el máximo tiempo posible y el otro en el extremo opuesto.

Cuando esto ocurre y no se resuelve de la manera adecuada, aparecen los reproches, los celos, la sensación de estar controlado, la desconfianza, etc. De este asunto se suele pasar con facilidad al primero, al de “no me quieres tanto como yo te quiero a ti” ya que se interpreta la necesidad de independencia de uno como desapego y la necesidad de proximidad del otro como desconfianza.

Estos son los asuntos más frecuentes que tratamos en una terapia de pareja, aunque hay muchos más. La clave es buscar el nexo común a todas las discusiones “tontas” para darles otro enfoque y poder así resolver el problema primario de una manera eficaz.

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