Preguntas frecuentes sobre la terapia con adolescentes

Cuestiones prácticas

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Cuando una persona llama para pedir cita, puede que tenga dudas acerca de cómo va a ser la terapia. Si esto ocurre cuando es sólo una persona la que acude, cuando se trata de una familia con un o una adolescente, las dudas se multiplican.

Por eso he escrito esta entrada con las preguntas que intentamos responder siempre al inicio de la primera sesión, y que no se refieren sólo a los aspectos prácticos (duración, precio, etc.) sino más bien al contenido de la terapia en sí.

NOTA: Si te interesa es acudir con tu hijo o hija menor de 11 años, entonces te conviene leer estas otras preguntas frecuentes sobre terapia infantil.

¿Quién entra en la consulta?

En principio, a la sesión entran todos los que quieran entrar. Cuando una familia acude por primera vez a consulta, invitamos a todas las personas que hayan venido a pasar a la sala de terapia.

Una vez allí, les explicamos nuestra manera de trabajar y entre todos decidimos qué pasa a continuación:

  • Que el o la adolescente se quede con nosotras y los padres pasen a la sala de espera. En este caso, después de hablar con el o la menor, le tocaría el turno a los padres para hablar a solas.
  • Que hablemos todos juntos desde el principio.

Optar por una decisión o por otra, depende mucho del tipo de problema que se vaya a tratar y de los deseos del adolescente y/o de los padres. Siempre primamos la privacidad, así que si una de las partes prefiere hablar a solas, optamos siempre por esa opción.

Eso sí, esto no es inamovible y en cada sesión se valora quién entra y quién no. Puede ocurrir por ejemplo que las primeras sesiones se hagan por separado y en alguna nos juntemos todos para hablar y viceversa, que siempre se suelen hacer conjuntas pero que en un momento dado decidamos hablar con alguna de las partes a solas.

¿Qué ocurre si mi hijo/a no quiere acudir?

Si tu hijo o hija no quiere acudir a consulta, no tiene sentido que vaya ya que uno de las bases para que una terapia tenga éxito es que la persona que acude crea que le podemos ayudar en algo. Si no es así, muchas veces la terapia se convierte en una pérdida de tiempo.

Sin embargo, el que un adolescente no quiera acudir no quiere decir que no os podamos ayudar.  Por experiencia, sabemos que podemos obtener buenos resultados solamente hablando con el padre o la madre.

En los casos en los que el o la adolescente no quiere acudir a terapia, podemos trabajar los siguientes puntos:

  • Orientación a los padres sobre cómo actuar cuando se presenta el problema con el o la menor. Por nuestra forma de trabajar, sabemos que si uno de los miembros de la familia cambia, es probable que los demás también hagan cambios.
  • Acordar una estrategia para conseguir que el o la adolescente acuda a consulta. Bien sea enviando un mensaje por nuestra parte, o explicando a los padres ciertas normas de la terapia para que se las transmitan a su hijo o hija.

¿Cuáles son los problemas más frecuentes?

Nuestra especialidad es la terapia familiar por lo que somos expertas en problemas de convivencia. Esto quiere decir que ayudamos a las familias a tener menos peleas, menos gritos y menos insultos.

Los motivos de las peleas pueden ser diversos: descontrol de impulsos, los videojuegos, los amigos, los estudios, etc.

Nosotras nos centramos en resolver esos problemas y con ello mejorar la convivencia entre todos los miembros de la familia.

También podemos ayudar a los y a las adolescentes que sienten que sus padres nos les comprenden, que tienen dudas acerca de su futuro o que tienen dificultades para relacionarse con sus compañeros/as o en los estudios.

La adolescencia es una etapa fascinante del desarrollo pero se puede convertir en un infierno si la familia, el propio adolescente o el entorno no saben adaptarse a los cambios que ella conlleva.

¿De qué hablamos durante las sesiones?

Una sesión de psicoterapia consiste en una conversación entre la terapeuta y las personas que acuden a la consulta.

El objetivo principal es que las personas salgan con la sensación de que ha sido una buena idea acudir y que ha valido la pena. Para conseguirlo, seguimos estas dos directrices:

No es obligatorio contar nada que uno no quiera contar. Por lo tanto, si hay algo de lo que una persona no quiere hablar, se le respeta ese deseo. Podemos conseguir resultados con la información que cada uno quiera aportar.

Preguntamos mucho sobre los objetivos de cada uno, sobre lo que se quiere conseguir acudiendo a consulta. La idea es encontrar un objetivo común a todos los miembros de la familia para poder trabajar todos en la misma dirección.

Espero que con estas preguntas haya podido despejar muchas de las dudas y miedos que tienen las familias cuando piden una cita. Si éste es tu caso y quiere reservar una cita puedes hacerlo llamando al 644195187 o escribiendo a contacto@andainas.es. Puedes exponernos tu problema sin compromiso y te diremos si te podemos ayudar o no.

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